miércoles, 29 de mayo de 2013

Si se te pierde el alma en un descuido





Era muy avanzada la noche. Estaban Felipe y Esteban en la casa de un amigo celebrando su cumpleaños. Felipe siempre que quería algo con alguien lo lograba, pero ese día llego una chica que casi nadie conocía. Ella venia con un vestido negro arriba de la rodilla y se notaba algo aislada hasta que encuentra al cumpleañero y le entrega su regalo. Felipe no había sacado su vista de ella y Esteban le dio un codazo para que se diera cuenta que su novia actual estaba a su lado. A él como ya no le importaban las mujeres termino con su novia y se fue a ver a la chica desconocida que ahora estaba sentada en un sillón. Ella se iba a parar al ver que Felipe se había sentado al lado de ella, pero él tomó el brazo de ella haciendo que se detuviera ella confundida no se lo correspondió, pero ella aceptó sentarse y conversar. Felipe no se había sentido así con una chica aparte de la ultima relación… ¿se estaría enamorando? No, pensó, Yo nunca más en mi vida me enamoraré realmente.

Pasaron días, meses y se hicieron muy amigos, y cada día se iban a casa juntos. Francisca sabía que si Felipe no pasaba de curso no iban a ser más amigos nunca más. Así que ese día fueron directo a casa de Felipe a estudiar Historia, ya que mañana era la prueba. Estudiaron toda la tarde hasta muy avanzada la noche y Francisca tenía que irse a casa. En eso Felipe no quería que se fuera así que se acercaron tanto que sus respiraciones chocaban y en eso Felipe la besó pero no fue un beso simple este era apasionado con mucha necesidad. Felipe le prometió que eso sería un secreto. Pero Francisca no sabía que eso le iba a cambiar la vida…


Ella era estudiosa y siempre sacaba sobresalientes… Él era discriminador de mujeres y lo único que hizo con ellas era ser malo y no apreciarlas. Que sus relaciones apenas duraban dos días…

Ella bajo sus notas y Él siempre y se enamoraba día a día mas de Francisca. Por fin terminaron sus estudios, no había pareja más hermosa que ellos dos, nadie podía reclamar, ya que ya habían pasado juntos más de tres años siempre solidos y duraderos. Nadie cuestionaba porque ya sabían que ellos habían perdido el alma y su amor era la complementaba todo su cuerpo…


Fin
María José Escorza Collao
8°B

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