La vida de Pedro era una vida envidiable para muchos. Tenia los mejores autos, mejores casas y mujeres bonitas a su alrededor. A sus treinta y cinco años no se había casado, parecía no tener familia, nunca nadie lo visitaba, parecía siempre tener problemas, de hecho nadie nunca lo veía reír.
Un día mientras se dirigía a su trabajo, al doblar en la esquina antes de llegar al edificio apareció de repente frente a él, un niño que corría velozmente. Trató de esquivarlo pero no lo logró; golpeándolo y salto metros hacia adelante. Asustado detuvo el auto , bajo rápidamente corriendo hacia donde estaba el niño. Vio que sangraba... Estaba inconsciente!. Parecía muerto. Intento pedir ayuda, pero nadie lo ayudo. Sin pensarlo lo llevo a la clínica. Después de esperar un rato pudo hablar con los doctores, quienes le dijeron que el niño estaba bien y que podía pasar a verlo.
Finalmente pudo hablar con el niño, al que encuentra sonriendole. Cuando le pregunta porque sonríe el niño contesto ''El doctor dice que me traerán almuerzo''. Al mirarlo, Pedro recordó al niño que siempre le pedía dinero en la puerta del edificio, entonces sonrió ampliamente y pensó que ese niño tenia muchas cosas que enseñarle, empezando por reír.

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