Una mañana José despertó enfurecido a causa de que los perros
no lo dejaron dormir y siempre lo molestaban tal fue la molestia que decidió
matar a todos los perros. Los dueños enfurecidos no podían creer lo que había
sido capaz de hacer José.
Los recientemente muertos, en venganza deciden transponer su
alma con José para que supieran lo que es ser un perro.
Pasaba el tiempo y el hombre cada día mas atormentado por lo
que le sucedía se dignó a aceptar lo que le había pasado y que había aprendido
a ladrar, no podía creer lo cruel que había sido así que los difuntos animales
decidieron de volverlo a la normalidad.
Había aprendido la lección y fue un hombre muy feliz al lado
de sus amigos los perros.
Fin
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