Era un día cualquiera en el colegio Santa María, las niñas estaban aglomeradas en la puerta de salida para ir a comprar al quiosco. Cuando ya eran las 9:30 salían alteradas, eran unos monstruos corriendo por las escaleras para llegar al quiosco. Luego de salir de el las niñas volvían ordenadamente a la sala a comerse la colación.
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