Era día
jueves, fuimos a la biblioteca. Luego de que me designaran leer, Daniela, comenzó a reírse, lo que hizo que el
curso también riera, el profesor gruñón se enojó y le dijo que si no se
callaba, le pegaría y esta le respondió, “lamentablemente no nos puede
pegar”. Él se puso rojo de la rabia, y
anoto al curso.

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