En nuestra
infancia las “cabras’’ grandes nos asustaban con la monja verde del
baño chico, que si llegásemos a entrar saldría una mujer con vestimenta verde
que nos haría daño y que nos comería. Al pasar el tiempo crecimos y nos dimos
cuenta que no había tal cosa, y ahora nosotras asustamos a las niñas chicas con
la monja.
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